HISTORIA

UN POCO DE HISTORIA, por Ramón Diaz

Corría el año 2007, y tras acabar una larga carrera en Murcia Cobras, empecé a pensar en hacer realidad un viejo proyecto: fundar un club en mi ciudad, Cartagena.

Iba a ser una empresa modesta, en principio, en la que yo crearía un equipo de flag en el que poder sobrellevar mi jubilación sin perder del todo el contacto con este deporte extraordinario. Sin más ambiciones inmediatas, y con la intención de pasar a desarrollar el club más adelante, cuando éste estuviera más asentado y yo contara con apoyos suficientes, tanto a nivel administrativo como institucional. El futuro, no obstante, me deparaba algo muy distinto.

Me puse, pues, en marcha con el apoyo de familiares y amigos (alguno, también exjugador de Cobras), y la inestimable ayuda de la que a la postre sería mi esposa. Con mucha ilusión y muy pocos medios, registré el club y comencé a reclutar jugadores. Todos ellos sin experiencia, pero atraídos por este juego apasionante, duro y tremendamente complicado llamado fútbol americano.

Entrenando en el asfalto de pistas deportivas públicas, financiando prácticamente todo de mi bolsillo, y gastando una gran cantidad de tiempo llamando infructuosamente a las puertas de instituciones y posibles patrocinadores, arrancó físicamente esta quimera. Ese mismo año empezamos a jugar. Nuestro primer torneo en Murcia reveló lo verdes que estábamos, pero acabó de convencer a los jugadores de que la cosa iba en serio, y ayudó a que alguien en el Ayuntamiento de Cartagena comenzase a oír cosas sobre unos locos que jugaban a “una especie de rugby raro”. Comenzamos a organizar jornadas en casa, en el campo de la Nueva Cartagena, que era muy distinto de cómo se ve hoy en día.

A partir de entonces comenzamos a entrenar en las Instalaciones de la Escuela de fútbol Esperanza, donde siempre nos trataron con amabilidad y, por qué no decirlo, con una buena dosis de paciencia. Fueron los años de la competición en flag, con bastantes buenos resultados, de las sanas rivalidades con Alicante Sharks, y con Estrellas de Levante primero, y Murcia Cobras después. La época en que los socios del club descubrieron que su sed de football no se saciaba jugando a flag.

Y en éste momento vino un importante punto de inflexión: el comienzo del tackle. El paso al football de contacto era un proceso que no hubiera querido iniciar tan pronto, pero los jugadores tenían hambre y decidí lanzarme al vacío. Con la colaboración de Cobras, que me puso en contacto con uno de sus proveedores, e incontables horas buscando material por internet, conseguimos comprar los primeros cascos y corazas con los que empezar a entrenar. Aún quedaban casi dos años para jugar nuestro primer partido de tackle.

El camino se volvió extraordinariamente complejo. Ya no éramos un puñado de chalados lanzándonos pases en una zona de aparcamiento. Había que planear entrenamientos, confeccionar la plantilla, hacer presupuestos y, como siempre, continuar llamando a las puertas con la vaga esperanza de que alguien quisiera simplemente escucharnos. No puedo decir que el esfuerzo no me pasase factura, pero afortunadamente, la implicación de jugadores y amigos, y una vez más el apoyo incondicional de mi mujer, hizo carburar el motor de Pretorianos.

Todos esos meses de esfuerzo tuvieron recompensa cuando conseguimos nuestro premio: jugar el primer partido de tackle de la historia del club, que paradójicamente se tuvo que disputar en La Unión. Ya sabéis, a veces las puertas no se abren, por mucho que llames.

A partir de este punto, consciente de que el club ya tenía alma propia y podía sobrevivir sin mí, comencé a delegar responsabilidades en manos más capaces y jóvenes, y me retiré a un segundo plano.

El club siguió creciendo, fuera ya de mi control: el equipo de tackle se consolidó, y creció numérica y técnicamente; llegó la sección de flag femenino, las competiciones nacionales y ahora la escuela de Football. Hacia arriba, siempre hacia arriba.

Pretorianos es ya una referencia del football regional, consolidado en competiciones oficiales y en continuo proceso de expansión.

¿Qué le depara el futuro a este entrañable club? Vosotros seréis testigos.

Ramón Díaz García
Fundador y presidente de honor de Cartagena Pretorianos C.F.A.